Las micotoxinas son metabolitos tóxicos producidos por diversos géneros de hongos, tales como Aspergillus, Fusarium, Penincillium, Claviceps, entre otros. Algunos de ellos pueden infectar a los cultivos en campo y producir grandes cantidades de micotoxina como Aflatoxina, Ocratoxina, Toxina T2 y Zearalenona.
Existen numerosos factores que favorecen el crecimiento de hongos toxigénicos.
Malas prácticas de cosecha y secado de grano.
Almacenaje de grano con alta humedad.
Mal transporte de grano.
Insectos y roedores.
Stress climático.
Entre los cientos de micotoxinas identificadas y caracterizadas química y toxicológicamente se encuentran:
Aflatoxina (B y G),
Toxina T-2,
Fumonisina,
Ocratoxina,
Deoxinivanelol (DON),
Diacetoxiscirpenol,
Ergotoxina
y Zearalenona.
El 25% de las cosechas de granos en el mundo están contaminadas con micotoxinas. Nilo y Col. (1989) y Waller y William (1996).
Las manifestaciones clínicas de las micotoxinas se presentan generalmente como:
1.- Forma sobre aguda, con muerte súbita del animal.
2.- Forma aguda, con procesos patológicos que pueden afectar a diversos órganos y sistemas, evolucionando hasta la muerte.
3.- Forma crónica, cursando sin un cuadro clínico aparente. Esta es la forma de presentación más frecuente y la de mayor importancia por las grandes pérdidas económicas que produce debido a que:
Disminuye la ganancia diaria de peso.
Disminuye la producción de huevo y leche.
Disminuye la tasa de fertilidad.
Abortos y nacimientos de animales débiles.
Disminución de la tasa de anticuerpos vacúnales.
INMUNOSUPRESIÓN.